El grupo continuó su viaje hacia el norte en dirección a Drellín. Allí esperaban encontrar a Asmodeus , un compañero de estudios del patriarca de Helgor. Quizás él supiese como poner freno al peligro que suponía la reaparición de los orbes en la tierra.
En cualquier caso nada quedaba ya tras ellos. La Horda había arrasado Helgor y probablemente todo el valle del Elsir estaba en peligro de sufrir el mismo destino.
Durante el viaje se vieron sorprendidos por un gigantesco draco y su jinete , un sacerdote gran trasgo. Parecían dirijirse al norte pero al pararse a observar al grupo fueron atacados. A punto estuvieron de acabar con el bárbaro Igür , pero al final pudieron derrotar a ambos.
El gran trasgo portaba un cofre pequeño de tres llaves que Arti no pudo abrir y que parecía despedir un aura mágica.
Al llegar a Drellín fueron requeridos por el Nor , el portavóz del pueblo. Según les contó los gran trasgos habían estado asaltando las granjas durante semanas y parecía que estaban organizados como nunca y contaban con el apoyo de mounstros como mantícoras o canes del infierno.
La ruta del alba , que era la ruta comercial más importante que abastecía al valle estaba cortada y necesitaban que alguién solucionase el problema. El grupo se ofreció a ayudar y partió también en busca del desaparecido Asmodeus. Se había internado en el bosque frecuentemente y no había vuelto de su última expedición.
Al poco de iniciarse el viaje fueron emboscados por un grupo de gran trasgos y sus líderes , un sacerdote y un oficial. El combate fue difícil para el grupo . Igür se dejó llevar por la furia de los bárbaros pero a punto estuvo de costarle la vida. Arti y Suintila luchaban más atras contra los canes del infierno y los gran trasgos mientras Hector, el druida conjuraba lobos e hipogrifos en la retaguardia.
Tras varios minutos consiguieron acabar con todos sus enemigos que lucharon hasta morir .
Alguién había conseguido unir a todos los gran trasgos bajo un mismo estandarte: una mano roja. Y la amenaza parecía ser tan grande como para acabar con todas las gentes del valle.
Solo los héroes podrían impedirlo.


¡Y averiguamos que Asmodeus estaba intentando salvar a la animado... al mundo! ¡Y he batido mi propio record de longevidad con el personaje!
ResponderEliminarAhora, eso sí, como no podamos descansar un poco en la granja vamos a acabar todos compitiendo por quién tiene el arco de más alcance.
también, algo de esperanza surgía, quizás por primera vez desde que cortamos el suministro de armas a la horda en aquella cueva, o cuando acabamos con el ser de fuego que amenazaba destruir toda la ciudad bajo sus llamas, habíamos asestado un golpe a nuestro enemigo que nos daba algo de ventaja.
ResponderEliminary eso resulta realmente esperanzador; el descuido de aquel sacerdote que vio cae helgor no solo nos había permitido librarnos de uno de los peores adversarios de la horda, sino que también nos dio la posibilidad de acabar con aquello que más temíamos de la horda su draco; el cual frustraba cualquier intento de acercarse o alejarse sin ser detectados, ahora la horda estaba mucho mas indefensa.
por no decir que quizás, y solo quizás el sacerdote había cometido un grave error que nos dejaba un mensaje muy valioso, un cofre custodiado por tres llave.
era quizás este el portador del orbe, realmente es posible que nuestro enemigo nos allá entregado aquello por lo que destruyeron nuestra ciudad en un acto de soberbia de su sacerdote?
bueno eso es especular demasiado, pero en cualquier caso hemos interceptado algún valioso mensaje, y como ha dicho hector tras inspeccionar el cofre, el contenido tiene alguna esencia mágica.
por otro lado, el descanso del camino y la amabilidad de las gentes de Drellín nos han permitido enfrentarnos a una fuerte armada patrulla de grandes trasgos con cierta soltura.
lo cierto es que cuando apenas un mes atrás me enfrente por primera vez en mi vida a un gran trasgo, nunca había imaginado que ahora estaría matándolos de dos en dos, y quizás es que antes no estaba preparado, pero ahora si puedo enfrentarme a la horda y quizás exista esperanza para las gentes del valle.