lunes, 15 de marzo de 2010

Camino al valle del Elsir

Igür , el bárbaro , Gimble el hechicero gnomo y Héctor , el druida (antes conocido como Oluk) se dispusieron a marchar al norte , a Drellín. El gnomo era uno de los pocos supervivientes de la tragedia de Helgor que se había unido al grupo.
Sabían que los gran trasgos tenían el orbe pero no podían hacer otra cosa que intentar buscar ayuda en el valle del Elsir.Parecía también que Asmodeus el sábio vivía en Drellín y debían encontrarle si querían averiguar más cosas sobre los orbes que la profecía decía que destruirían el mundo.
Se internaron en las montañas iniciando el duro ascenso. Al llegar al puesto fronterizo pudieron comprobar que también había caído en manos de la horda de mano roja. Un grupo de gran trasgos estaba allí apostado para atacar a los que cogiesen esa ruta. Tres gigantecos perros infernales se abalanzaron sobre el grupo pero la magia del hechicero y el druida junto con los golpes del bárbaro poseído por su furia de batalla acabaron con las bestias. Despues derrotaron más fácilmente al grupo de gran trasgos y a su sargento.
Capturaron a un gran trasgo que reveló que se dirigían a un lugar llamado "Vraath". También encontraron un pergamino con órdenes en las que un tal Koth , señor de las sierpes instaba a los de la horda a conseguir el Orbe del Destino.En tal caso serían premiados por ello por el sumo señor de las sierpes , Azaar Kul.
Un pastor se unió al grupo después del combate solicitando refugio y marchar junto a el grupo aunque parecía que ocultaba algo.
Al llegar al Puapáramo encontraron a los bárbaros del clan de los caballos rojos , hermanos del clan de Igür. Les dieron cobijo y les contaron que también ellos habían sido atacados por los trasgos de la horda.Se disponían a abandonar sus hogares y dejar el páramo pues muchos mounstros y espectros campaban ahora por el lugar.También sus chamanes habían intuído el peligro que se avecinaba ; en sus sueños también habían visto una torre en un bosque , con un resplandor verdoso sobre ella.Nadie sabía que luagar podía ser ese.
Al parecer un grupo numeroso de gran trasgos había dejado al ejército que se dirigía a Helgor y se habían internado hacía la guarida de un antiguo druida que ahora dicen que es un lugar maldito.
La historia de un druida atrajo la atención de Héctor y Gimble que se internaron en el desierto pero al poco encontraron un gigantesco león espectral que les atacó con su toque corruptor.Era una béstia peligrosa cuya presencia parecía oscilar entre este plano y otro pero pudieron vencerla , pese a que algunos golpes la atravesaban como si no existiese.
No era un lugar seguro y decidieron volver con el bárbaro.
Al final del segundo día de viajellegaron por fin a Drellín . Al parecer la ciudad estaba a salvo , aunque como les contaron unos lugareños álgunos incursores gran trasgos habían atacado granjas de las cercanías en los últimos días.
Allí en Drellín podrían encontrar respuestas por parte de Asmodeus y averiguar quizás el camino a la torre de Vraath , a la que se dirigía el grupo de gran trasgos con el orbe.
Quizás estuvisen más cerca de poner fin a la amenaza que se había alzado contra todas las razas del continente.