jueves, 10 de diciembre de 2009

Traición en Helgor II , la muerte de los héroes.


No podían intuir el fatídico destino que les esperaba en las catacumbas de los enanos.

Se internaron en la ciudad subterránea guiados por Enril y acompañados por Henin, el noble que decía ser el mejor amigo del fallecido Sherlane, quién lugo revelo ser un estafador.

Ilsar el explorador se había reunido de nuevo con el grupo y Suintila el arquero había regresado a la posada.

Nada más entrar se toparon con tres fanáticos sectarios que vigilaban el acceso en una sala .La lucha se prolongó pero pudieron derrotarlos sin sufrir demasiados daños.

Los sectarios tenían cautivo a un enano que decía ser descendiente de los guardianes originales de las catacumbas y tesoros enanos.Se negó a guiar al grupo a través del laberinto que tenían ante ellos y en cuanto pudo escapó.

En el laberinto había unas zonas mágicas de teleportación que te enviaban a otra parte del laberinto. Así escapó el enano y así se dividió el grupo por última vez.

Kleidemos se quedó con Henin quien se reveló como un cambiante , un doppelgangler con intención de acabar con su vida.

Un poco mas tarde Gorum se reunió Kleidemos quién había sido maldecido por el cambiante.

Ambos lucharon por sus vidas pero Gorum se equivocó al intentar expulsar a su contrincante del estrecho pasillo para luchar en un espacio más amplio.

Varios golpes de la espada del cambiante noquearon a Kleidemos primero y a Gorum después.

Ambos fueron pasados a cuchillo por el doppelgangler.

Ilsar por su parte tropezó con la guarida de un gigantesco gusano carroñero y lejos de acobardarse se lanzó sobre el...Lo que no sospechaba es que el toque de sus tentáculos era paralizante y en la primera embestida quedó a su merced...

El destino del grupo quedó sellado entre las paredes de las catacumbas enanas, y quizá el de todo Helgor pues pocos héroes quedaban ya para salvar al pueblo frente a las múltiples amenazas que lo acechaban.

También la profecía que hablaba de "los que portarían el orbe" se reveló como falsa , pues habían caido sin llegar a tener el orbe en sus manos..

Funestas horas amenazaban a los habitantes de Helgor y del reino...

lunes, 23 de noviembre de 2009

Traición en Helgor I


El grupo , compuesto por el clérigo de Moradin Gorum, el arquero Suintila y el otro clérigo , Kleidemos ; se dispuso a recibir la carga del grupo de gran trasgos y osgos que se acercaba por la calle cercana.
La gigantesca criatura que asemejaba a un dragón también acechaba en los cielos y suponía un claro peligro permanecer a cielo abierto.

El grupo se refugio en una casa , pero al ver que un grupo de soldados locales estaba en peligro salieron en su defensa.
La lucha fue descarnada, tanto para los soldados locales como para los Osgos, quienes recibieron algunos refuerzos .

Al final solo quedaron los héroes pues el sargento de la milicia había caido también inconsciente , pero pudieron derrotar a sus enemigos en el combate..

Jandor, el sargento ya recuperado gracias a la curación de Kleidemos les instó a que se refugiasen en la posada local, el Dragón Dorado, la ciudad ya estaba perdida y al parecer el lider de los gran trasgos , un temible ogro comandaba a la criatura alada que sobrevolaba la ciudad.

Ocultos en el sótano almacén de la posada se encontraban unas decenas de lugareños. Entre ellos estaba Henin , el anciano quien se ofreció a acompañar a los héroes y vengar la muerte de su gran amigo, el patriarca Sherlane.

Jandor se dirigió a los guerreros Kleidemos y Suintila con una "extraña " proposición.

En el almacén también estaba Morin , un enano venerable, cabeza del clan de enanos en la ciudad quien aconsejó a Gorum sobre los peligros que le esperaban y sobre otras cuestiones de relevancia.

Entre los refugiados había división de opiniones, Jandor quería intentar acabar con el lider de los gran trasgos, mientras Molrag un dicharachero y ruín mercader local , abogaba por permanecer en el almacén hasta que llegase ayuda de Kelven.

Poco despues supieron que los gran trasgos estaban intentando por entrar en el templo derribando su solida puerta y que estaban haciendo prisioneros entre la población de Helgor, al parecer buscando a alguna persona entre ellos.

También en el cementerio se había desatado una extraña mágia que estaba corrompiendo el suelo poco a poco desde el camposanto y hacía que la noche aún no hubiese dado paso al día.

El grupo decidió ir a las catacumbas y también buscar allí una salida del pueblo para los lugareños que no fuesen capaces de defenderse por sí mismos con la espada.


Aparte estaba la búsqueda del malvado conjurador que habían encontrado en la casa de Sherlane y en las cuevas de los kobolds, Kor quién seguramente tendría muchas respuestas a las incógnitas sobre los tan mencionados Orbes del Destino.

Partieron al "amanecer" guiados por un pocero borracho Enril el enano y acompañados por Henin, el noble.
No pudieron evitar curiosear en el cementerio , de donde provenía una extraña incandescencia verdosa y donde pudieron comprabar que los muertos habián sido despertados de su descanso eterno

Kleidemos invocó el poder de su deidad pero solo unos pocos no-muertos se retiraron .

Dos peligrosos y rápidos seres se abalanzaron con su toque paralizante sobre el grupo.
Uno a uno fueron quedando paralizádos por sus garras y la situación se fué tornando cada véz más desesperada.

Al final Suintila, cara a cara con el último de los zombies pudo traspasarle con dos certeros disparos de su arco y hacerle caer definitivamente muerto.

Huyeron del cementerio al ver como dos nigromantes , acompañados de tres elfos drow se reunieron con un espectro que salío de una fosa común.
Al parecer habían despertado una antigua maldición sobre el pueblo encarnada en el fantasma de un caballero ajusticiado por criminal hacía años.
Al parecer Sir Harack , así se llamaba el antiguo señor y caballero , quería vengarse del pueblo encabezando una legión de muertos que pondría fin a toda la vida en el lugar.


A su vez los nigromantes y los elfos pensaban utilizarle como una ayuda en su incansable búsqueda de los orbes y de sus portadores.

La compañía estaba malherida pero parecía que el único refugio por el momento era lo desconocido , lo que fuese que se hayase en las olvidadas catacumbas de los enanos.


Hacia allí enfilaron temerosos de su destino , apretando los dientes y las empuñaduras de sus armas.