domingo, 19 de junio de 2011

Nuevo Fanzine Rolero


Siempre digna de mención es la aparición de una nueva entrega del Fanzine Rolero que viene ésta vez cargado de contenidos interesantes, como por ejemplo;

-Una reseña del Hero´s Handbook del DC Adventures;
-Otra reseña más del Blood & Honor
-Una tira gráfica
-Un artículo de Alex Werden sobre la creación de un juego de rol centrado en James Bond
-La continuación de un interesantísmo artículo de Wachynayn sobre los juegos de rol en Jap´´on
-Un artículo del Tirano sobre la estadística aplicada a los juegos de rol
-Un extenso texto sobre la presencia del rol indie en tiendas, por Werden
-Y la aparición del Wizardz y Warriorz , el juego de rol completo creado por el Tirano al que tenía ganas de echarle el guante desde hacía tiempo y que tiene muy buena pinta,
entre otros artículos.

Como siempre una lectura imprescindible en cuanto a rol y rol alternativo se refiere.

lunes, 5 de julio de 2010

La horda de la mano roja II



Los compañeros se reencontraron con el  gnomo Gimble y continuaron el camino hacia la torre de Vraath. Encontraron la cabaña del explorador local Jorr y lo contrataron para que les guiase por el Bosque embrujado.Allí se refugiaron durante la noche y retomaron el camino  a la mañana siguiente. El bosque estaba infestado de gran trasgos y fuerzas de la horda y el camino iba a ser peligroso. Cruzando una ciénaga fueron atacados por una temible hidra de seis cabezas que se había ocultado entre las negras aguas. Acabó con el caballo de Igür en un ataque mortal de sus cabezas y por poco hizo lo propio con el humano.Los ataques de todo el grupo fueron acabando con las cabezas de la hidra una a una y la criatura fue al final derrotada.
Retomaron el camino y horas después encontraron la fortaleza de Vraath. Su torre emanaba un extraño resplandor amarillento y se oía un aullido fantasmal. No parecía verse a nadie pero al entrar alertaron a sus ocupantes .
Un numeroso contingente  de la horda estaba allí guarecido y se lanzaron sobre los aventureros. Un hechicero gran trasgo , un minotauro , una mantícora y varios trasgos y gran trasgos atacaron a todo el grupo en el patio de la fortaleza. Se inició la batalla y los héroes  acabaron primero con un par de grandes lobos huargos y sus jinetes trasgos. Luego el druida Hector y su perqueño ejército de criaturas convocadas acabaron con los gran trasgos. El minotauro y la manticora cayeron a manos del resto. Al final en un postrero ataque de furia , Igúr acabo con el hechicero enemigo mientras se preparaba para lanzar otra temible descarga de rayos.
Parecían haber eliminado a todos los enemigos pero aún quedaban zonas de la torre por explorar. ¿estaría allí Asmodeus; el sabio al que buscaban? ¿serían estas todas las fuerzas de la horda? ...¿donde estaría su campamento principal?¿estaba ya a salvo el valle del Elsir?

lunes, 21 de junio de 2010

La horda de la mano roja




El grupo continuó su viaje hacia el norte en dirección a Drellín. Allí esperaban encontrar a Asmodeus , un compañero de estudios del patriarca de Helgor. Quizás él supiese como poner freno al peligro que suponía la reaparición de los orbes en la tierra.
En cualquier caso nada quedaba ya tras ellos. La Horda había arrasado Helgor y probablemente todo el valle del Elsir estaba en peligro de sufrir el mismo destino.
Durante el viaje se vieron sorprendidos por un gigantesco draco y su jinete , un sacerdote gran trasgo. Parecían dirijirse al norte pero al pararse a observar al grupo fueron atacados. A punto estuvieron de acabar con el bárbaro Igür , pero al final pudieron derrotar a ambos.
El gran trasgo portaba un cofre pequeño de tres llaves que Arti no pudo abrir y que parecía despedir un aura mágica.
Al llegar a Drellín fueron requeridos por el Nor , el portavóz del pueblo. Según les contó los gran trasgos habían estado asaltando las granjas durante semanas y parecía que estaban organizados como  nunca y contaban con el apoyo de mounstros como mantícoras o canes del infierno.
La ruta del alba , que era la ruta comercial más importante que abastecía al valle estaba cortada y necesitaban que alguién solucionase el problema. El grupo se ofreció a ayudar y partió también en busca del desaparecido Asmodeus. Se había internado en el bosque frecuentemente y no había vuelto de su última expedición.
Al poco de iniciarse el viaje fueron emboscados por un grupo de gran trasgos y sus líderes , un sacerdote y un oficial. El combate fue difícil para el grupo . Igür se dejó llevar por la furia de los bárbaros pero a punto estuvo de costarle la vida. Arti y Suintila luchaban más atras contra los canes del infierno y los gran trasgos mientras Hector, el druida conjuraba lobos e hipogrifos en la retaguardia.
Tras varios minutos consiguieron acabar con todos sus enemigos que lucharon hasta morir .



Alguién había conseguido unir a todos los gran trasgos bajo un mismo estandarte: una mano roja. Y la amenaza parecía ser tan grande como para acabar con todas las gentes del valle.
Solo los héroes podrían impedirlo.

lunes, 15 de marzo de 2010

Camino al valle del Elsir

Igür , el bárbaro , Gimble el hechicero gnomo y Héctor , el druida (antes conocido como Oluk) se dispusieron a marchar al norte , a Drellín. El gnomo era uno de los pocos supervivientes de la tragedia de Helgor que se había unido al grupo.
Sabían que los gran trasgos tenían el orbe pero no podían hacer otra cosa que intentar buscar ayuda en el valle del Elsir.Parecía también que Asmodeus el sábio vivía en Drellín y debían encontrarle si querían averiguar más cosas sobre los orbes que la profecía decía que destruirían el mundo.
Se internaron en las montañas iniciando el duro ascenso. Al llegar al puesto fronterizo pudieron comprobar que también había caído en manos de la horda de mano roja. Un grupo de gran trasgos estaba allí apostado para atacar a los que cogiesen esa ruta. Tres gigantecos perros infernales se abalanzaron sobre el grupo pero la magia del hechicero y el druida junto con los golpes del bárbaro poseído por su furia de batalla acabaron con las bestias. Despues derrotaron más fácilmente al grupo de gran trasgos y a su sargento.
Capturaron a un gran trasgo que reveló que se dirigían a un lugar llamado "Vraath". También encontraron un pergamino con órdenes en las que un tal Koth , señor de las sierpes instaba a los de la horda a conseguir el Orbe del Destino.En tal caso serían premiados por ello por el sumo señor de las sierpes , Azaar Kul.
Un pastor se unió al grupo después del combate solicitando refugio y marchar junto a el grupo aunque parecía que ocultaba algo.
Al llegar al Puapáramo encontraron a los bárbaros del clan de los caballos rojos , hermanos del clan de Igür. Les dieron cobijo y les contaron que también ellos habían sido atacados por los trasgos de la horda.Se disponían a abandonar sus hogares y dejar el páramo pues muchos mounstros y espectros campaban ahora por el lugar.También sus chamanes habían intuído el peligro que se avecinaba ; en sus sueños también habían visto una torre en un bosque , con un resplandor verdoso sobre ella.Nadie sabía que luagar podía ser ese.
Al parecer un grupo numeroso de gran trasgos había dejado al ejército que se dirigía a Helgor y se habían internado hacía la guarida de un antiguo druida que ahora dicen que es un lugar maldito.
La historia de un druida atrajo la atención de Héctor y Gimble que se internaron en el desierto pero al poco encontraron un gigantesco león espectral que les atacó con su toque corruptor.Era una béstia peligrosa cuya presencia parecía oscilar entre este plano y otro pero pudieron vencerla , pese a que algunos golpes la atravesaban como si no existiese.
No era un lugar seguro y decidieron volver con el bárbaro.
Al final del segundo día de viajellegaron por fin a Drellín . Al parecer la ciudad estaba a salvo , aunque como les contaron unos lugareños álgunos incursores gran trasgos habían atacado granjas de las cercanías en los últimos días.
Allí en Drellín podrían encontrar respuestas por parte de Asmodeus y averiguar quizás el camino a la torre de Vraath , a la que se dirigía el grupo de gran trasgos con el orbe.
Quizás estuvisen más cerca de poner fin a la amenaza que se había alzado contra todas las razas del continente.

martes, 23 de febrero de 2010

Mapa encontrado a los ladrones de Helgor


Traición en Helgor IV, la caída de la ciudad.


Arti, el pícaro y Suintila , el arquero regresaron a la posada para salvar a los refugiados. Allí se les unieron un bárbaro norteño llamado Igür y un druida local , Oluk. Todos estaban convencidos de intentar salvar primero a la gente de la posada y luego al pueblo.

Volvieron a las alcantarillas y allí pudieron comprobar que los muertos vivientes también habían accedido a los subterráneos.Se desencadenó una peligrosa lucha en la que tanto Arti como Igúr se quedaron como paralizados tras ser mordidos por las aberraciones que les rodeaban.

Afortunadamente las flechas de Suintila y la mágia de Oluk pudieron acabar con los no muertos.

Encontraron a Gartalas mal herido e iniciaron el camino hacia la salida. Antes pasaron por las estancias que servían de refugio a los rufianes que trabajaban para el clan de los Ebonmar,pero ya se habían marchado.

Tan solo encontraron un mapa del valle del Elsir, al norte , donde Drellin aparecía marcado con una cruz, sin ninguna otra anotación.

Al salir más allá de la muralla tuvieron que descansar y recuperarse pues sus heridas eran demasiado graves.Enviaron a los refugiados hacia Kelven y Arti envió un mensaje para sus patronos a través del gobernador de Kelven.

Desgraciadamente al día siguiente , cuando regresaban la ciudad había sufrido un horrible destino.La lucha entre los gran trasgos y los muertos parecía haber finalizado con la victoria de los primeros. En el cuerpo de uno de los gran trasgos encontraron monedas de oro del antiguo reino de Rhest , al norte.Quizás un indicio de donde provenían.

El orbe había desaparecido del pedestal de la estatua y los gran trasgos debían tenerlo ya en sus manos.Los prisioneros de la plaza del mercado habían sido cruelmente asesinados y quemados.

En el pueblo ya no quedaba nadie con vida, y los héroes no habían podido evitarlo.

Con lágrimas en los ojos solo pudieron rescatar unos caballos y ponerse camino al norte adelantándose al grupo de gran trasgos.Era imposible intentar acercarse al lider Ogro ahora que estaba rodeado por todos sus soldados.

Gartalas les había indicado también que en Drellin vivía un sabio amigo de Sherlane llamado Asmodeus quien podría hablarles más de los orbes y del peligro que suponían para todos los seres vivos si caían en malas manos.

Hacia allí partieron con la intención quizás de tender una trampa a los gran trasgos que también se estaban preparando para salir hacia el norte.

lunes, 1 de febrero de 2010

Traición en Helgor III, esperanzas para Helgor


Tras la desaparición del grupo que había sido enviado a las catacumbas solo quedaba Suintila el arquero del grupo original.

En el sótano de la taberna entabló contacto con un amistoso extranjero , Arti , un pícaro proveniente de Haven , la capital del reino . Decidieron aunar fuerzas para intentar salvar sus vidas y quizás las de los habitantes de Helgor.

La situación en el pueblo era aún más desesperada que el día anterior pues los muertos vivientes se multiplicaban rápidamente y los gran trasgos de la horda controlaban la mitad norte del pueblo. La noche aún continuaba y la podredumbre había tornado en baldía la tierra sobre la que se asentaba la ciudad.

Tras varios posibles planes decidieron intentar rescatar a aquellos que aún quedasen con vida en el templo de Heironeus, en la plaza , accediendo a él por las alcantarillas, para luego regresar con Jaren y sus hombres.

El camino hasta la entrada de los subterráneos se vio interrumpido por un grupo de no muertos que se abalanzaron sobre la pareja saliendo de entre la oscuridad reinante, pero su escasa velocidad y torpes movimientos les permitío escapar.

En las alcantarillas eligieron un camino equivocado, pero fue una suerte pese a caer en una peligrosa trampa colocada en el umbral de un pasadizo. Descubrieron la guarida de unos rufianes locales que decían formar parte de los Ebonmar, un peligroso clan criminal del reino.Pagados generosamente con oro revelaron la organizacion y salidas de las alcantarillas a los héroes y la existencia de un camino al exterior , más allá de la muralla , entre los árboles y fuera del alcance de la bestia alada.

Era lo que les hacía falta.Llegaron al templo, avisaron a Gartalas y sus adeptos y regresaron a la taberna.No sin antes enterarse por el clérigo de que había investigado las notas de Sherlane y al parecer todo el asalto a Helgor se debía a que uno de los poderosos Orbes del destino se encontraba en la ciudad.

Los Orbes del destino son poderosos objetos mágicos , ligados cada uno a un tiempo, Pasado, Presente y Futuro y fueron creados por los dioses para proteger el curso de la historia de la intervención alteradora de hombres o dioses.Al parecer quién posea los tres tendrá el poder en su mano para transfomar la faz de la tierra y tan solo uno de ellos atesora más energía mágica que la que puedan tener mil hechiceros y magos juntos.
También Gartalas les habló de una tradición de la tribu del lider ogro de los grantrasgos, al parecer si era retado a combate hombre a hombre era la tradición de su grupo aceptar y debatirse por el liderazgo. Al resto solo les quedaba acatar la decisión que saliese de ese duelo a muerte , sea cualquiera que fuera.
El camino de vuelta resultó casi mortal , otro grupo de seres no muertos arrinconó al grupo en una calle y el ruido alertó a una poderosa entidad fantasmal que llegó para extraer la energía vital de los héroes.

La criatura , intangible y similar a una sombra espectral tocó una vez con su gélido abrazo a Suintila quien sintió como escapaban sus fuerzas por momentos.

Arti, fue gravemente herido por los zombies y rozaba la inconsciencia pese a que su estoque mágico era el único que podía herir a la criatura.

Al final y gracias a la llegada del capitán Jaren y algunos de sus soldados pudieron derrotar a los zombies y hacer escapar a la poderosa sombra.

Pusieron paso firme hacia la posada. No debía quedar mucho tiempo para que los grantrasgos o los muertos vivientes encontrasen el refugio de los aldeanos y debían ponerles a salvo.

El destino de muchos estaba en sus manos.Las siguientes horas supondrían la diferencia entre una historia cantada por los bardos y llena de épica o una solo recordada entre lágrimas por los refigiados que pudiesen escapar de la ciudad destruida.